viernes, 31 de octubre de 2008

Mis muchas caras

De las mil caras que tengo, sólo amo la que me muestro a mi misma. La que saco para confrontarme y decirme mis verdades. Algún día pensé en aseverar que quien me conoce, sabe cómo y quién soy… mentira.

Mi madre me conoce recatada y correcta. Mis hermanos, protectora, cariñosa, sermoneadora. Mi hijo, amorosa y estricta. Mis compañeros de trabajo, han visto lo peor de mi, mis jetas, mi fastidio… supongo que algunas veces, habrán visto mi constancia y capacidad. Mis amigos, saben de mis dolores y todo aquello que me hace sufrir. Mi pareja, probablemente no me conoce…

Y yo me pregunto si se puede hacer una sola Alejandra de tantas que soy. Lo he pensado y creo que es imposible. Tan sólo hoy para mi misma soy una que no era ayer y aunque he buscado las constantes, estas huyen, o rehuyen… y ya no se si están ahí. Me he hecho tantas y tantas veces pelota, que me he vuelto flexible y moldeable. Me hablo a mi misma y me empiezo a dar forma según pinte el día…

Hoy Ale trae de sonsonete a Dido con White Flag y Agora de Madredeus. Sacó los pendientes de la oficina casi casi con indiferencia y está acurrucadita en su alma, sintiendo un calorcito muy especial, porque hay quien le ha hecho el día.

Hoy Ale, es un caramelo agridulce. Mañana, la verdad no sé.

sábado, 18 de octubre de 2008

Para una amiga que no sabe que lo es...

Me da asco verte en persona, verdaderas ansias de vomitar y salir corriendo... pero me pasa muy distinto ante tus palabras.
Pero por favor, no me malentiendas.
El asco que me da, es ese tan particular que genera el miedo. Ese que se atora en garganta, hace temblar las piernas y llena de ansia el cuerpo.
Me gusta tu alma -reflejada en lo que escribes, por supuesto-, pero no soporto tu presencia. Me asusta la imposibilidad de mostrarme como soy y sacar lo mejor de mi… y tengo miedo de no poder sacar lo mejor de ti.
Cuando me pongo nerviosa, me pasa que tartamudeo y hago comentarios totalmente fuera de lugar. Tiemblo y esquivo la mirada... y mi aura o mi vibra, no sé, es el mejor repelente humano del mundo. Me entra el ansía del aislamiento, en ese en el que de repente empiezo a caminar rapidito, alejandome de todo, hablando estúpidamente sola conmigo, reprochándome lo incierta, insegura y tonta que fuí...
¿Acaso, pregunto desde el corazón, acaso, de verdad, no te ha pasado?