Me da asco verte en persona, verdaderas ansias de vomitar y salir corriendo... pero me pasa muy distinto ante tus palabras.
Pero por favor, no me malentiendas.
El asco que me da, es ese tan particular que genera el miedo. Ese que se atora en garganta, hace temblar las piernas y llena de ansia el cuerpo.
Me gusta tu alma -reflejada en lo que escribes, por supuesto-, pero no soporto tu presencia. Me asusta la imposibilidad de mostrarme como soy y sacar lo mejor de mi… y tengo miedo de no poder sacar lo mejor de ti.
Cuando me pongo nerviosa, me pasa que tartamudeo y hago comentarios totalmente fuera de lugar. Tiemblo y esquivo la mirada... y mi aura o mi vibra, no sé, es el mejor repelente humano del mundo. Me entra el ansía del aislamiento, en ese en el que de repente empiezo a caminar rapidito, alejandome de todo, hablando estúpidamente sola conmigo, reprochándome lo incierta, insegura y tonta que fuí...
¿Acaso, pregunto desde el corazón, acaso, de verdad, no te ha pasado?