miércoles, 14 de noviembre de 2007

Necesito un dibujante

Como explicaba anteriormente, a veces se me da eso de escribir. Últimamente, cada vez que lo hago, recuerdo perfectamente a la chica que un día, entró a mi salón de clases vendiendo los cuentos que escribía para solventar sus estudios. Al parecer, no había suficientes compradores interesados, porque aquella chica, pequeñita, desaliñada, hipiosona, era más bien tímida y parecía sufrir por tener que vender así sus letras. Sin embargo, muchos compramos sus textos, tras la confesión de que eran cuentos e-r-ó-t-i-c-o-s (uuuuuu). Después de la chica, lo que recuerdo, es el sobre hecho con papel de china negro y las letras plateadas sobre él con el titulo del cuento.

No sé que hice con ese sobre, ni con las hojas que contenía. Recuerdo palabras aisladas, y que los protagonistas eran una pareja en busca de una tercera persona (otra mujer) para cumplir una de sus fantasías sexuales.

Era importante mencionar esta pequeña anécdota para justificar que de vez en cuando, me de por querer imitar a aquella joven y rescatar aquellos sentimientos primarios que despertó su cuento en mí.

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Hay una pregunta clásica que todo adulto ha escuchado alguna vez en su vida: “¿Cuál es tu fantasía sexual?”

Las respuestas por lo general, o nos agarra mal parado o tan ensayados en el tema que muchas veces incluye cosas extremas como cuero, látigos, un paraíso tropical, un lugar público, pétalos de rosas y/o velas…

La mía, mi fantasía, es que alguien me dibuje completa, de pies a cabeza.

El dibujante, no deberá necesitar lápiz y papel. Tampoco un taburete, ni un lienzo, ni una paleta con mil colores. Lo único que necesitará, será usar sus dedos para recorrer mi piel, y como requisito i-n-d-i-s-p-e-n-s-a-b-l-e, que empiece por mi espalda. La oscuridad es opcional, pero me inclino por ella, aunque preferiría la penumbra para que el delineado tenga razón de ser… descubrir mucho más allá de lo que permite la mirada.

Necesito que alguien delinee mi figura y me haga sentir el contorno de mi cuerpo, con cada una de las líneas que lo conforman. Necesito existir y que mi existencia sea atestiguada por alguien que cuando sea inquirido sobre mi, sepa perfectamente describirme y si algún día hay necesidad de que me identifique, lo pueda hacer aún en la oscuridad.

Yo lo único que haría a cambio durante el proceso, que imagino delicioso, será cerrar los ojos y dejarme llevar. Para después, si es que el dibujante lo desea, pueda yo entonces dibujarlo a él.