miércoles, 19 de septiembre de 2007

Anoche

Anoche, entre sueños, me conté yo sola una historia, que hoy sabía ya no iba a recordar. Tuve el pequeño impulso de levantarme y escribirlo en ese justo momento, porque ¡Dios!, que bueno me parecía mientras me lo contaba a mí misma… “esto es buenísimo”, pensé. Sin embargo, el sueño, la niebla, los párpados pesados, la deliciosa somnolencia fue más fuerte que la intención de dejar la cama.

Hoy sólo recuerdo que la historia era sobre mí. Sobre mi misma acostada, desnuda y boca abajo en la cama, sintiendo la existencia de cada célula de mi ser, tibia y respirando. Me veía cual larga soy, de punta a punta, con los ojos cerrados y el pelo sobre la cara, tranquila y disfrutando el momento de saberme existir…

Y es todo. Por supuesto que anoche, mi historia seguía y seguía, y si pudiera recuperar las palabras, sería muy feliz. Aunque quien sabe, porque este blog es público y puede haber niños presentes en casa…