Ya pasaron años. Así suelo ser yo con esto. Hago lo mismo que hacia con mi diario (si, ese cuadernillo que antes usabamos para reflexionar quienes alcanzamos a escribir en papel antes que en un teclado). Inicio queriendo decir mucho y terminan pasando días, meses, y a veces años, para que vuelva a escribir.
Lo primero que es cierto, es que dejé de alimentar este blog, porque igual que todo mundo (el mundo cibernético) terminé sucumbiendo al twitter y al facebook. Y además, hay sitios híbridos donde uno puede ser más extenso sin decir tanto como en un blog. Ver tumblr.com
Pero he tenido abandonado este espacio por una segunda razón fundamental:
Falta la privacidad y el romanticismo de la pluma y el papel.
Además, esto está lleno de vanidades y de un exceso de información que hace que sienta que estoy desperdiciando mis palabras.
Sin embargo, hay una segunda verdad: igual que con mi viejo diario de papel, releí este blog y me dieron ganas de escribir. Pero ya me voy. Igual que vienen las ganas, se van. Y ya, así de pronto, es hora de irme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario