viernes, 9 de enero de 2009

Las persianas

Según el feng-shui, mi escritorio en la oficina está perfectamente orientado. Tengo una ventana detrás y una enorme al frente. Un tiempo, la grande, estuvo cubierta por persianas y yo pensaba que era lo mejor del mundo, porque como el edificio es de cristal, me sentía observada.

Un día hicieron limpieza y recorrieron las persianas. Quedó delante de mi, un hermoso escenario verde, puras copas de árboles y una barda con su herrería negra. Muy padre pensé yo y de ahí en más, venir a la oficina me pareció más agradable.

Pero hoy, terrible cosa, a alguien le dio calor y decidieron que lo mejor era cerrar las persianas y eso me apachurró el corazón. Y como siempre, me quedé calladita, sin reclamar nada.
A veces soy muy tonta.

Ya me empezaba yo a angustiar, cuando me di cuenta que no es algo irremediable, hoy me aguanto… y mañana u otro día espero abrirlas otra vez.

P.D. Ay Dios mío…. Me acabo de dar cuenta lo terriblemente cobarde que soy.