jueves, 29 de noviembre de 2007

Estoy desesperada...

He descubierto algo.

Los blogs te obligan a ir para atrás para comprender lo que estás leyendo ahora. Empiezas... y entonces, casi siempre, tienes que retroceder.

Y en el regreso, se pierden muchas cosas. Es cómo querer hacerte amigo de alguien que no conoces, con la desventaja de que no a todo mundo le gusta leer ni tiene la paciencia de comprender lo que está leyendo.

He descubierto que los blogs, tan populares, tan globalizados y taaaan númerosos, sirven para todo, menos para conocer personas….

Y es una lástima, porque —y está como corona en la cabeza de mi blog— yo tengo necesidad de ser pensada y me gusta “conocer” a otras personas a través de lo que escriben… pero esto es un riesgo.

Las relaciones humanas son mucho más complicadas y al leer el blog de alguien caes en la tentación de creer conocerlo(a) por lo que escribe y tal vez no es cierto. Ya lo dicen los alemanes con su Gelstat: cada quien ve lo que quiere ver y eso casi nunca coincide con la realidad de los otros. En mi caso, escribo temas sobre las que me gusta reflexionar, pero que rara vez serán tema de conversación frente a frente; y en otras ocasiones (las más) no escribo lo que pienso con todas sus letras, porque soy muy reprimida. Si hay más como yo en este mundo, es casi seguro que un blog no sirve para conocer a las personas.

Sirven para que a los miles que nos gusta leer y por ende, escribir, hagamos pininos y exorcicemos demonios… por lo menos para mi, es buena terapia.

P.D. Pese a todo, sigo escribiendo con la intención de que alguien comente mis post… qué contradictoria, no?